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La VERDAD sobre la Guerra Civil y la memoria histórica

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Comentarios

  • editado 15 de marzo PM


    El bulo de las dos Españas, y también de la tercera España que sostienen los criptofachas por aquí. Esa que representa uno de los fundadores de las JONS ...
  • editado 29 de mayo PM

    Hablando del bulo de la tercera España:


    En las cartas, Clara Campoamor califica de «creación satánica» al Frente Popular y denuncia su carácter sectario, «que los que están fuera son considerados fascistas y los que están dentro no pueden abandonarlo sin perder, cuando menos, la vida». La polarización no es de hoy.

    Comunismo y Franco

    Al hablar del comunismo, resume Campoamor su punto de vista: «Hoy sé por experiencia que el único problema del mundo es acabar en Europa con el cáncer del comunismo, relegándole a Asia, al menos, para poder deshacerse de su contrapartida, que son los fascios. Y ustedes los socialistas serán, en un futuro próximo, los partidarios más resueltos de esa liquidación, que si a todos amenaza, a ustedes como a nadie». Y va algo más allá: «La guerra de España […] ha contribuido no poco a desenmascarar al comunismo. Y es cosa hoy archiprobada que esa lepra no ha podido imponerse sino donde ha habido hombres carentes del sentido de la responsabilidad y de una debilidad tal que han dejado el paso a una minoría sangrienta: Kerensky en Rusia, Karolyi en Hungría y Azaña en España».

    Dice literalmente «deseo ardientemente [el] triunfo de Franco sobre los gubernamentales, como única posibilidad de evitar el derrumbamiento de España. Pero, ¡a qué precio!».

    Los aburridos neofranquistas o tardocarlistas quizás sólo hablarán de este libro para subrayar que en un momento dado Clara Campoamor llegó a desear la victoria de Franco, y olvidarán su profesión de fe liberal y republicana. ¿Era Clara Campoamor franquista? Ni mucho menos. Sencillamente vivió el caos sanguinario en el Madrid del verano del 36, en sus propias palabras, «aleación del Infierno del Dante y de la Inquisición».

    Campoamor, en 1937, consideraba segura la victoria de Franco y, aunque no aprobaba nada de lo hecho por el Frente Popular, se mostraba igualmente opuesta a la futura y previsible España de los 'nacionales'. Y hasta dice literalmente que «no quisiera volver a ella antes de saber si los elementos liberales como yo podrán vivir y respirar. En un régimen de opresión y asfixia clerical, yo no tengo nada que hacer en España, y a menos que mi presencia fuera útil al país, dentro de mis ideas, prefiero no volver».

    Dilema final

    Campoamor se autodefine con precisión: «Yo soy la de siempre, republicana, liberal, de tendencia izquierdista, pero dentro de una democracia burguesa. Nada tengo que hacer con comunistas ni anarquistas, ni aun con socialistas que se han manifestado en España tan miserables o más que los otros».

    «Para mí no puede[n] ser democracia, ni libertad, ni justicia, el asesinato, el robo, el pillaje, la violación el atropello, la ausencia total de poder y de autoridad. Todo ello anterior a la revuelta militar y causa de ello, aunque ustedes no quieran oírlo. Y afortunadamente que contra eso se ha levantado alguien, porque si no, estaríamos ahora a la altura de la desgraciada Rusia. Yo no he cambiado ni una tilde, mis ideas son siempre muy firmes. Yo soy demócrata, liberal, quien ha dejado de serlo son los republicanos españoles lanzados en los brazos del marxismo y del anarquismo desde el día siguiente del día del triunfo del Frente Popular, que además, para mayor ironía, ni siquiera fue tal triunfo, porque obtuvieron 217 actas y con atropellos allegaron las 70 que faltaban», escribió.

    Consuelo Bergés pasó años de exilio, refugiada en París, en la mayor pobreza, y luego en el exilio interior, regresando a Madrid. En cuanto a la feminista más destacada de Uruguay, Paulina Luisi, rompió con Clara Campoamor, de la que era íntima amiga y mentora, en marzo de 1938. Paulina estaba comprometida con la Segunda República, y era militante socialista, falleció en 1950, sin haber conseguido digerir nunca las opiniones de su amiga Clara sobre los orígenes de la Guerra Civil.

    Edita tan interesante recopilación titulada 'Letra de Mujer' la eminente investigadora Beatriz Ledesma, a quien debemos nada menos que la recuperación biográfica de los años argentinos de Campoamor, entre otros trabajos. La magnífica introducción de Ledesma, tan sabia y emotiva como siempre, salpimentada de notas indispensables, demuestra lo bien que pueden complementarse las habilidades del investigador con el arte de escribir, que pensar y sentir no son incompatibles.

    Para una liberal como Clara Campoamor, suponía un dilema tener que elegir entra la peste y el cólera, entre desear la victoria de la ultraizquierda o la de la ultraderecha. Sabíamos ya que Clara Campoamor experimentó el terror del Madrid milicianado y consiguió marcharse de España en agosto de 1936 en un barco alemán, donde unos falangistas trataron de asesinarla, planeando tirarla al mar.

    Los sectarios de uno y otro lado no lo van a entender. En cualquier caso, espero que al menos nadie se ponga a retirar su nombre de calles y lugares.
  • editado 29 de mayo PM
    Puddles escribió : »
    Patroclo escribió : »
    Khayman escribió : »
    Ahora hay chorrocientos colegios y teatros que se llaman Clara Campoamor pero fue una apestada

    Con mayor motivo. Ella nunca lo hubiese sospechado. El tiempo pone a cada uno en su sitio. Fue una demócrata en tiempos ultra-polarizados. Buenos tiempos para recordar figuras como ella.

    Y dale, otro adepto al revisionismo:

    A Campoamor UGT y CNT la asociaron con el desastre de la gestión del golpe de estado militar (del que se conocían los detalles desde mucho antes de que ocurriera) por parte de Casares-Quiroga, con quien mantenía una relación estrecha, gestión que rayaba la ambivalencia o casi connivencia con los generales sublevados.

    Eso ocurre DESPUES del golpe de estado por parte de los militares.

    Y nunca hubo dos bandos, lo que hubo fue un golpe de estado militar propiciado contra un gobierno legítimo. Se sigue intentando disociar los hechos por parte del revisionismo.

    Ya lo sabíamos.

    PS: lo normal en una persona que se considera "liberal" sería denunciar el golpe de estado militar y apoyar a los republicanos, de los que, recordemos, los comunistas eran una muy pequeña parte al inicio de la GC. No así las facciones anarquistas que eran más pero seguían siendo minoritarios.

  • Sí, ya sabíamos que consideras facha a la artífice del voto femenino en España, no podía ser de otro modo.
  • editado 29 de mayo PM
    Ese es otro debate, que te vas por los cerros de Ubeda criptofacha...

    Incluso el Psoez de aquella época no lo tuvo claro y pasó lo que pasó. Lo que no significa estar en contra del voto femenino, pedazo de lerdo.

    El intenso debate sobre el sufragio femenino durante las Cortes Constituyentes de la Segunda República (1931) enfrentó frontalmente a la diputada Clara Campoamor con su propio partido y con la abogada Victoria Kent.

    Campoamor defendió firmemente que la exclusión del voto de la mujer era una injusticia democrática, logrando la aprobación del derecho a votar por 161 votos a favor y 131 en contra.

    La histórica polémica se desarrolló bajo los siguientes argumentos:

    A favor: Clara Campoamor
    Postura: Defendió que la democracia exigía la participación activa y pasiva de las mujeres en igualdad de condiciones.

    Argumento principal: Sostenía que las mujeres debían obtener sus derechos políticos por justicia y universalidad de la ley, no como un premio condicionado a su buena conducta o ideología.

    Reconocimiento: A pesar de las fuertes presiones, logró introducir el sufragio femenino en el artículo 36 de la Constitución de 1931.

    En contra: Victoria Kent y los partidos republicanos

    Postura: Irónicamente, la otra mujer diputada en el Congreso (Victoria Kent) se opuso al sufragio inmediato, apoyada por gran parte de los sectores republicanos y socialistas.

    Argumento principal: Temían que el voto de las mujeres estuviera fuertemente manipulado por la Iglesia Católica y los sectores más conservadores, lo que ponía en riesgo la estabilidad de la joven República.

    Propuesta: Defendían aplazar el derecho al voto femenino hasta que las mujeres se hubieran educado e independizado más políticamente.


    https://www.publico.es/culturas/libros/voto-femenino-estuvo-duda-debate-enfrento-clara-campoamor-victoria-kent.html

    El resultado:

    Elecciones de 1933

    En las elecciones del 19 de noviembre de 1933 las mujeres pudieron votar por primera vez en unas elecciones nacionales. Consiguieron el derecho constitucional al voto después de que se aprobara la norma 1 de octubre de 1931. En muchos lugares, la cantidad de mujeres superó la cantidad de hombres en las urnas, con más de siete millones de mujeres votando.

    La victoria de las facciones conservadoras en las elecciones de 1933 se atribuyó a las mujeres y sus votos, que se consideraban controlados por la Iglesia.
    Las mujeres vascas pudieron acudir a las urnas en las elecciones autonómicas 15 días antes de las elecciones nacionales del 5 de noviembre de 1933. El diario La Voz de Guipúzcoa de Donostia comentó sobre la jornada: “Era domingo cuando, por primera vez en nuestra ciudad, las mujeres acudieron a las urnas, consultadas para votar en relación con el Estatuto. Y la mujer respondió a la llamada, yendo a votar en mayor número que el varón a primera hora, al abrirse las mesas a las ocho de la mañana.”

    Campoamor, junto con Kent, perdió su escaño en las Cortes tras las elecciones de 1933. La más activa de las tres mujeres elegidas en 1931, fue expulsada del congreso tras dos años de mandato por apoyar el divorcio. Continuó sirviendo en el gobierno como directora de Bienestar Público. Sin embargo, dejó su cargo en 1934 en protesta por la respuesta del gobierno a la Revolución de Asturias de 1934.

    Nelken tuvo problemas similares en las Cortes. Su madre era francesa y su padre judío alemán. Como consecuencia de ello, antes de poder acceder a su escaño en 1931, Nelken tuvo que pasar por procedimientos burocráticos especiales para asegurarse de que era una ciudadana española naturalizada. Sus intereses políticos fueron menospreciados por sus pares masculinos, incluido el primer ministro Manuel Azaña. Sus creencias feministas preocupaban a sus compañeros masculinos en las Cortes, que se sentían amenazados. A pesar de esto, fue reelegida en 1933, recibiendo ataques en los medios. Demostró ser una irritante constante para los miembros masculinos del partido que a veces recurrían a ataques racistas en las Cortes para calmarla. Aun así, perseveró, ganando en las elecciones de 1931, 1933 y 1936. La desilusión con el partido la llevó a cambiar su afiliación al Partido Comunista en 1937.

  • Que sí, que era facha. Como todo el mundo que no tenga el pensamiento invertebrado y fanático del que haces gala.

    Insisto:

    Los sectarios de uno y otro lado no lo van a entender.
  • editado 29 de mayo PM
    Ella misma se calificaba de "liberal", peeeero:

    Clara Campoamor Rodríguez representaba a quienes abogaban por la plena emancipación de la mujer, mientras que la izquierdista Victoria Kent Siano argumentó que el voto femenino, en el estado actual de la república, sería un riesgo que beneficiaría a la derecha. Campoamor defendió que el acceso de las mujeres a las urnas era una obligación ética del Congreso y que las españolas se lo habían ganado después de haber luchado durante mucho tiempo por la República. Kent, por su parte, defendió que las mujeres aún no estaban listas para votar ya que no estaban lo suficientemente educadas para tomar una decisión informada, y que se someterían a los deseos de sus esposos y de la iglesia. La posición en contra fue apoyada por los conservadores, aunque estos tenían diferentes razones para resistir el sufragio femenino.

    Tras la victoria de Francisco Franco en la guerra civil española, ni mujeres ni hombres podrían votar en las elecciones nacionales hasta 1977, dos años después de su muerte.

    Hay que joderse...

    :chis:
  • editado 29 de mayo PM
    Puddles escribió : »
    A Campoamor UGT y CNT la asociaron...
    ¿No la asoció, no sé, un juez o algo? =)
  • Campoamor dijo aquello como podría haberlo dicho cualquiera en aquella España insufrible en el lugar y momento pertinente. Como bien podría haber dicho lo contrario de estar en otro lugar y momento concreto.
  • No cualquiera, no: Campoamor mantuvo posturas y dijo varias barbaridades que la escoraron hacia la ambivalencia o casi connivencia con los golpistas al igual que su íntimo amigo y valedor Casares-Quiroga, que reaccionó mal y nunca se tomó en serio el golpe militar.

    Estos son con quien se quieren identificar los criptofachas, la "tercera España", como hizo Assnar con Azaña o el criptofacha con uno de los fundadores de las JONS, para que se entienda el profundo nivel de subnormalidad.

  • editado 30 de mayo PM
    La tercera España no existió. A no ser que pongamos en tercera posición a la inmensa mayoría de españoles que estaban hasta las narices de los miserables con suficiente poder para aplastar, torturar y matar a la gente en nombre de la defensa de España.

    Emilio Mola, Millán-Astray, Queipo de Llano, Largo Caballero, Santiago Carrillo o Dolores Ibárruri fueron algunos de los responsables de cargarse la República. Sus auténticos defensores fueron, entre otros, Clara Campoamor y Miguel de Unamuno, que contemplaron en vivo y en directo cómo su país se iba a la la mierda.
  • editado 30 de mayo PM
    No había tercera España y para demostrarlo acusaré a Clara de ambivalente <3
  • editado 30 de mayo PM
    Patroclo escribió : »
    La tercera España no existió. A no ser que pongamos en tercera posición a la inmensa mayoría de españoles que estaban hasta las narices de los miserables con suficiente poder para aplastar, torturar y matar a la gente en nombre de la defensa de España.

    Emilio Mola, Millán-Astray, Queipo de Llano, Largo Caballero, Santiago Carrillo o Dolores Ibárruri fueron algunos de los responsables de cargarse la República. Sus auténticos defensores fueron, entre otros, Clara Campoamor y Miguel de Unamuno, que contemplaron en vivo y en directo cómo su país se iba a la la mierda.

    Unamuno apoyó el golpe en sus inicios...

    Aunque después se dió cuenta de lo que eran. :chis:

    Campoamor despotricó contra las milicias anarquistas y otras que pedían armas a su admirado Casares Quiroga y siguió despotricando cuando Giral actuó de forma contundente contra los golpistas.

    Y según parece escribió barbaridades como esta:

    «deseo ardientemente [el] triunfo de Franco sobre los gubernamentales, como única posibilidad de evitar el derrumbamiento de España. Pero, ¡a qué precio!».

    Y junto con uno de los fundadores de las JONS, esa es la "Tercera España" ejemplar para "liberales" y criptofachas
  • editado 30 de mayo PM
    En este mismo escrito despotrica contra Azaña pero es igualita a Aznar que lo venera <3

    Y como todos despotrican de Besteiro seguro que era malo malísimo. O algo =)
  • No, la Tercera España no es un cajón donde cabe todo lo que no encaja en los dos bandos. Es sólo una etiqueta actual, y nada más que eso, para intentar agrupar posiciones de rechazo a la polarización y la guerra. Unamuno no apoyó a los golpistas por afinidad con ellos, sino por rechazo al caos político institucional. En España somos los number one en eso de elegir representantes que nos llevan al hartazgo más insoportable.
  • editado 30 de mayo PM
    Ah, claro, Unamuno se volvió golpista y apoyó una insurrección militar porque era muy, pero que muy demócrata. El que más, el que representa La Tercera España.

    Campoamor igual...

    :chismoreno:

    La Oligofrenia
  • editado 30 de mayo PM
    Unamuno literalmente murió entre falangistas amigos. Golpista por ignorante/ingenuo ok, lo compro. Pero en el fondo era afín a todo lo que no fuese descaradamente totalitario.
    El término puede ser actual pero si los gitanos que cruzaban el frente simplemente cambiando el banderín de la mula fueron ignorados (y perseguidos) por ambos bandos ya suman muchas personas solo con ellos.
  • editado 30 de mayo PM
    Puddles escribió : »
    ...apoyó una insurrección militar
    No como la Pasionaria y Orlov =)
  • editado 30 de mayo PM
    Puddles escribió : »
    Ah, claro, Unamuno se volvió golpista y apoyó una insurrección militar porque era muy, pero que muy demócrata. El que más, el que representa La Tercera España.

    Campoamor igual...

    :chismoreno:

    La Oligofrenia

    Unamuno no sé, pero me da que muchos se desencantaron con la democracia cuando los partidos políticos empezaron a unirse en Frentes que buscaban el 51% para pasar por encima del otro 49%. Ese desencanto fue utilizado por Falange, parte de la CEDA, el PCE y el PSOE para intentar su objetivo de cargarse la República e imponer sus mierdas. La fortaleza de nuestra democracia actual tenía sus cimientos en los grandes consensos y pactos tras la muerte del dictador, pero es que no aprendemos. Y tampoco es que haya horizonte de esperanza.
  • editado 30 de mayo PM
    Sí, eso es lo que se dijo y se dice de parte de los golpistas para justificarse, y que España con el Frente Popular iba camino de la URSS ya que los comunistas llevaban la ventaja...


    La teoría del contubernio judeo-masónico comunista... La República que se cargaron los partidos políticos mediante los golpistas africanistas.

    Joder, llevas un cacao revisionista del franquismo de la hostia. Eres la "tercera España" personificada y valedor de la Santa Transición Franquista del 78.

    La Oligofrenia
  • editado 30 de mayo PM
    Criticar la polarización de la II República no equivale a comprar el relato franquista, igual que reconocer los crímenes de la retaguardia republicana no convierte a nadie en franquista.
    El franquismo justificó el golpe con el mito de la conspiración judeomasónica y el supuesto camino hacia la URSS. Eso fue propaganda, claro. Pero pretender que todos los problemas de la República comenzaron el 18 de julio de 1936 es una simplificación igual de burda. La violencia política, la radicalización y el cuestionamiento de la legitimidad del adversario venían de antes y afectaban a sectores muy distintos. La historiografía seria lleva décadas estudiando responsabilidades compartidas en la degradación del sistema político republicano sin por ello justificar el golpe militar ni la dictadura.
    Y defender que la democracia funciona mejor cuando busca acuerdos amplios que cuando se organiza en bloques irreconciliables no es "revisionismo franquista", es evidencia histórica. Pero por lo que sea tenemos a Vox y a Podemos (y al PP y al PSOE) velando por lo contrario. La herencia, supongo.
  • Aprovecho el tema para recomendar este libro, donde Campoamor explica su visión sobre la república en el 36. El libro va dirigido contra la deriva revolucionaria en la zona republicana en Madrid, lo que ella vivió, donde las milicias y su violencia habían sustituido a la legalidad republicana. Pero esto no significa que hubiese abandonado el liberalismo, ni que apoyase establecer una dictadura. Simplemente, desde su perspectiva en aquel momento, veía al bando golpista como el mal menor.

    Queda la duda de hasta qué punto se arrepintió -desde luego no volvió tras la guerra, murió en el exilio, y fue perseguida por aquel tribunal franquista contra la masonería, esto son hechos-, o por qué nunca reivindicó el libro como sí hizo con otras obras suyas, pero es imprescindible para entender su punto de vista.

    https://www.editorialrenacimiento.com/espana-en-armas/1999-la-revolucion-espanola-vista-por-una-republicana.html
  • editado 31 de mayo PM
    La tesis franquista del golpe "civico-militar" inevitable ante el "contubernio" es un clásico de la derecha anti-republicana.

    Todo eso se ha echado por tierra por parte de historiadores y en partícular el bulo de una situación política inestable y violenta que propició inevitablemente "el pronunciamiento".

    ... La sublevación fue una iniciativa y un movimiento militar que, no obstante, como siempre ocurre, contó con apoyos, connivencias e incitaciones procedentes del mundo civil, y no solo de sus instancias políticas», con lo que descarta que la sublevación fuera un «movimiento cívico-militar» (término que fue utilizado con frecuencia por el bando sublevado y en la Carta colectiva de los obispos españoles con motivo de la guerra en España).[4] Otros historiadores coinciden con la tesis de Aróstegui.[5] Eduardo González Calleja afirma: «Fue el Ejército, o al menos una parte de él, quien acabó tomando la iniciativa y aglutinando en su seno las diferentes vías conspirativas militares y los proyectos insurreccionales civiles, que hubieron de plegarse a un plan subversivo y de reorganización del Estado formulado bajo parámetros casi exclusivamente castrenses, que en principio no iban mucho más allá de la organización de una dictadura militar en un régimen temporal de excepción».[6] «En la primavera de 1936 el Ejército no aceptó otra dirección política que la suya misma», insiste Aróstegui.[7] Así pues, como afirma Francisco Alía Miranda, «la conspiración no fue, en su origen, una empresa de partidos políticos, de organizaciones civiles o grupos de presión, conjurados para un asalto al poder utilizando como instrumento a las Fuerzas Armadas».[8] Gabriele Ranzato sostiene una posición similar: «Mola y los demás, si bien confiaban en una acción de apoyo de sus militantes [de los partidos de derechas] en el momento crucial, no pensaron en implicarlos en lo más mínimo en la conspiración, que debía concretarse como una operación dirigida exclusivamente por el ejército, y a la que seguiría, en caso de éxito, un régimen, más o menos provisional, de carácter esencialmente militar. Esto no quiere decir que los líderes de la derecha ignoraran las tramas golpistas».[9]


    https://es.wikipedia.org/wiki/Conspiración_golpista_de_1936#:~:text=La conspiración golpista de 1936,Frente Popular en las elecciones.

    Me parece increíble que supuestos republicanos, liberales, susodichos demócratas, puedan sostener hoy estas imbecilidades que se ha demostrado que no tienen ningún fundamento:

    Un estudio de 2006 sobre las víctimas mortales, resultado de la violencia política entre febrero y julio de 1936, registra para febrero un total de 44 víctimas mortales, de las cuales 28 serían causadas por la intervención de las fuerzas de orden público (la inmensa mayoría de ellas militantes de las organizaciones de izquierda). Según ese mismo estudio, entre febrero y julio de 1936, antes de iniciarse el golpe de Estado, hubo un total de 189 incidentes y 262 muertos, de ellos 112 causados por la intervención de las fuerzas de orden público. De las 262 víctimas, 148 serían militantes de la izquierda, 50 de la derecha, 19 de las fuerzas de orden público y 45 sin identificar. Además, ese estudio constata que el número de víctimas mortales causadas por la violencia política fue disminuyendo en esos cinco meses.

    Los acontecimientos de los cinco meses de gobierno en paz del Frente Popular, de febrero a julio de 1936, fueron utilizados después por los vencedores en la guerra civil española como justificación de su sublevación. El debate sigue abierto, aunque algunos historiadores sostienen que en absoluto puede hablarse de una «primavera trágica» en la que el gobierno del Frente Popular hubiera perdido el control de la situación. Sin embargo reconocen que la agitación social y laboral en el campo y la ciudad fueron constantes y el aumento de la violencia explícita por causas políticas, alimentada por acciones de la izquierda y la derecha, fue también innegable.[5]Pero la conclusión de estos historiadores es clara: «la desestabilización política real en la primavera de 1936 no explica en modo alguno la sublevación militar [de julio de 1936] y menos aún la justifica»[5]y «la política y la sociedad españolas mostraban signos inequívocos de crisis, lo cual no significa necesariamente que la única salida fuera una guerra civil».[6]

    Según Julio Aróstegui, la otra justificación del golpe de Estado, impedir una inminente «revolución bolchevique», se ha demostrado todavía más inconsistente, ya que nunca se ha llegado a demostrar su existencia. Como ha señalado este historiador, entre otros,[6]«los sublevados llevaron a cabo su acción pretendiendo que se alzaban contra una revolución absolutamente inexistente en la época en que actúan, inventan documentos falsos que compuso Tomás Borrás y que hablaban de un gobierno soviético que se preparaba, y de hecho lo que representaban era la defensa de las posiciones de las viejas clases dominantes, la lucha contra las reformas sociales, más o menos profundas, que el Frente Popular pone de nuevo en marcha».[7]

    https://es.wikipedia.org/wiki/Golpe_de_Estado_en_España_de_julio_de_1936

    La prueba de ello, que nada tuvo que ver con la inestabilidad o violencia política, es que hubo un conato de golpe de estado inmediatamente después de la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936:

    Primer intento de «golpe de fuerza» tras la celebración de las elecciones

    Nada más conocerse la victoria en la primera vuelta de las elecciones del Frente Popular, lo que suponía que la «vía política» para impedir la vuelta de la izquierda al poder había fracasado tras la derrota de Gil Robles y de la CEDA en las elecciones, se produjo el primer intento de “golpe de fuerza” por parte de la derecha para intentar frenar la entrega del poder a los vencedores. Fue el propio Gil Robles, que ya en diciembre había pulsado la opinión de los generales que él mismo había situado durante su etapa como ministro de la Guerra en los puestos clave de la cadena de mando (Fanjul, Goded, Francisco Franco) en torno a un «golpe de fuerza», el primero que intentó sin éxito que el presidente del Gobierno en funciones, Manuel Portela Valladares, declarase el «estado de guerra» y evitase la toma de posesión de los parlamentarios electos. Le siguió el general Franco, aún jefe del Estado Mayor del Ejército, que se adelantó a dar las órdenes pertinentes a los mandos militares para que declarasen el estado de guerra (lo que según la Ley de Orden Público de 1933 suponía que el poder pasaba a las autoridades militares), pero fue desautorizado por el presidente del Gobierno en funciones, Portela Valladares, y por el ministro de la Guerra en funciones, el general Nicolás Molero.[14]Un papel clave en el fracaso del golpe lo desempeñaron el director de la Guardia Civil, el general Sebastián Pozas, viejo africanista pero fiel a la República, que cuando recibió la llamada del general Franco para que se uniera a una acción militar que ocupara las calles se negó, y también el general Miguel Núñez de Prado, jefe de la policía que tampoco secundó la intentona. Al final el general Franco no vio la situación madura y se echó para atrás, especialmente tras el fracaso de los generales Goded y Fanjul para sublevar a la guarnición de Madrid.[15]



    Cuando se repiten las mismas consignas y argumentos de los golpistas, como hizo Campoamor y gran parte de esa "Tercera España" inventada, lo único que se está haciendo es justificar el golpe y sostener la inevitabilidad del golpe de estado militar intentando demostrar que una República es inherentemente indeseable.

    Una postura Plus Ultra democrática...

    La Oligofrenia
  • editado 31 de mayo PM
    ¿Te das cuenta de que quienes más han contribuido a desacreditar en este país la idea de una república, han sido precisamente quienes pretendieron defenderla mientras tapaban o justificaban sus propios crímenes?

    Pero a ti eso te da lo mismo, porque lo que quieres no es una tercera república, sino una república bananera como la de Cuba. Siempre me hará gracia ver a los defensores de dictaduras decir a los republicanos cómo defender sus ideas.
  • ¿Porqué no lees y te educas un poco en vez de decir chorradas?
  • Príamo escribió : »
    Aprovecho el tema para recomendar este libro, donde Campoamor explica su visión sobre la república en el 36. El libro va dirigido contra la deriva revolucionaria en la zona republicana en Madrid, lo que ella vivió, donde las milicias y su violencia habían sustituido a la legalidad republicana. Pero esto no significa que hubiese abandonado el liberalismo, ni que apoyase establecer una dictadura. Simplemente, desde su perspectiva en aquel momento, veía al bando golpista como el mal menor.

    Queda la duda de hasta qué punto se arrepintió -desde luego no volvió tras la guerra, murió en el exilio, y fue perseguida por aquel tribunal franquista contra la masonería, esto son hechos-, o por qué nunca reivindicó el libro como sí hizo con otras obras suyas, pero es imprescindible para entender su punto de vista.

    https://www.editorialrenacimiento.com/espana-en-armas/1999-la-revolucion-espanola-vista-por-una-republicana.html

    +10000000000
  • Uno de los Mitos del 18 de julio (Viñas et al):

    Los mitos de antaño en cualquier caso, y como sugeríamos, van transformándose en los tópicos de hogaño, más sofisticados y sutiles. Un ejemplo manifiesto es que los políticos conservadores han ido modernizándose (muestra quizá de que en buena medida la tarea de los historiadores no es totalmente en vano) y que por lo general ya no alegan el peligro comunista ni incluso el revolucionario o socialista como causa de la guerra. Suele aparecer, de forma cada vez más habitual en sus respuestas, el supuesto generalizado fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra civil. El difunto Manuel Fraga, que capitaneó la derecha conservadora prácticamente hasta 1989, contestó en 2007 en una entrevista: «pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda la responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!». Su cuñado Carlos Robles Piquer aseguró en 2012 que «una terrible guerra civil había sido generada por las increíbles torpezas de una República». Nótese que las acusaciones ya no son a rojos y marxistas sino a los mismos políticos republicanos y a su escasa habilidad y operatividad. El problema para esta versión lo suscita el hecho de que la República era un régimen democrático de masas bastante avanzado para la época y de voluntad modernizadora. Lo más similar al régimen actual que hubo en España en los últimos doscientos años. Pero hay que recordar que la democracia actual en España es una monarquía y su procedencia viene de una transición pactada entre la oposición antifranquista y el posfranquismo, no de una ruptura política como la de 1931. Es por tanto de un gran interés general para muchos políticos y pensadores (y los historiadores no siempre están por encima de ellos ni mucho menos) desvincular ambas democracias, no usar a la República de ejemplo de nada (de nada que no sea negativo) y dejar claro que el proyecto republicano fue un auténtico fracaso, del que la guerra es la mejor prueba (y antídoto para los posibles nostálgicos).

    ...

    En primer lugar, es cierto que hubo muchas víctimas mortales por violencia político-social, pero pocas por choques directos de milicias de partido (el emblema más preclaro de una política armada) y la mayoría fueron responsabilidad de la represión de las fuerzas de orden público (que se empleaban a fondo contra los revoltosos, volveremos sobre esa paradoja después), en combinación con el pistolerismo de la extrema derecha. Este dato es corroborado no solo por la autoría de los asesinatos sino por las víctimas escandalosamente mayoritarias: jornaleros, trabajadores modestos de las ciudades y militantes de las izquierdas (que a menudo eran las tres cosas). Entre las derechas solo los falangistas arrojarían un importante número: casi no aparecen las gentes de orden, los empresarios, los militares, los religiosos ni los políticos derechistas. Calvo Sotelo es prácticamente la única excepción, y por impactante que sea su muerte violenta, no se la puede considerar un ejemplo representativo de la violencia del momento. Por lo tanto el número de víctimas atribuible a una supuesta «violencia revolucionaria» resulta nimio. A esto me gustaría añadir, a título personal, que fueron asesinados más empresarios con nombres y apellidos en España (y no solo en Barcelona, sino, por lo que sé, también en Madrid) entre 1919 y 1923 que en aquellos cinco meses de 1936, mientras que las reyertas y venganzas personales por motivos políticos (y el total de asesinatos obviamente) fueron mucho mayores en este último periodo. Otro dato fundamental que nos refiere Ledesma es la concentración atípica de asesinatos en Madrid y la enorme visibilidad que les daba el escaparate capitalino (en el Parlamento y en los medios de comunicación) y las elevadas variaciones regionales, con la aparición de violencias nunca vistas antes en ámbitos rurales, más clánicos y familiares, mientras se desactivaban progresivamente en las grandes capitales anarcosindicalistas. En cualquier caso no había en marcha una sistemática liquidación de derechistas que condujese a la guerra ni la legitimase (y que luego continuara operando como si tal cosa tras el 18 de julio). Quienes lo dicen deben probarlo de una vez y no seguir haciendo afirmaciones gratuitas o simplemente falaces.



    Como ejemplo de la instrumentalización por parte de la derecha conservadora del mito de la violencia política y del fracaso de la república es el artículo del ABC que nos trae el criptofacha pretendiendo llegar a esa conclusión: ¡incluso Campoamor se puso del lado del golpe militar franquista!

    Y no olvidemos la meta del hilo, la "VERDAD" con mayúsculas del criptofacha:
    Otra tesis promovida también por el establishment político mediático español, relacionado con la tesis anterior, es que, en el análisis del fin trágico de la II República se establece una corresponsabilidad y equidistancia de responsabilidades atribuyéndose tal fin, por igual, al comportamiento de las fuerzas republicanas por un lado y a la rebelión militar, por el otro. Ambos lados (bandos) del conflicto fueron así responsables de lo ocurrido, y siendo conscientes de su responsabilidad prefirieron el olvido del pasado, explicándose así la pasividad, tanto de los unos como de los otros en la recuperación de la Memoria Histórica. De esta manera, la falta de recuperación de la Memoria Histórica ha tenido como objetivo el olvidar aquel pasado pues todos ellos habrían contribuido por igual a los elementos tan negativos de tal historia.

    https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/09/02/la-guerra-civil-no-fue-una-guerra-fratricida-entre-dos-bandos-igualmente-deshumanizados-y-violentos/

    Se trata de mentir, manipular, tergiversar y distorsionar para equipararlo todo, hacer parecer que los que defendieron la república eran poco más o menos iguales que los golpistas militares y que la república era el mal en si misma.

    Trampiello:

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  • ¿Quién defendía la república? ¿El PCE? ¿Pasionaria? ¿La URSS? :chis:
  • editado 1 de junio PM

    Prados de sangre

    El primero de los escenarios se traslada a Pola de Somiedo, donde el 28 de octubre de 1936 fueron fusiladas por las milicias republicanas, junto a otras personas, tres jóvenes de Astorga que servían como enfermeras de la Cruz Roja en el ejército nacional. La segunda matanza ocurrió exactamente -¿casualidad?- un año después en el monasterio de Valdediós, cerca de Villaviciosa. Allí fueron fusiladas por soldados nacionales 17 personas, la mayor parte de ellas personal sanitario del Hospital Psiquiátrico de Oviedo, evacuado a Valdediós.

    (...)

    Para Reyes Ramos, las semejanzas en uno y otro caso son patentes. "Las diferencias se refieren al distinto trato que recibieron tras la guerra asesinos y víctimas", explica. El acusado de la matanza de Somiedo fue ejecutado a garrote vil; en Valdediós nunca se hizo responsable a nadie. Mientras las enfermeras de Somiedo están sepultadas desde 1938 en la catedral de Astorga, los asesinos de Valdediós permanecieron enterrados en un prado hasta que la fosa común fue abierta hace tres años.

    'Crónicas' rescata dos trágicos sucesos de la Guerra Civil en Asturias

    El documental enlazado arriba tiene ya casi veinte años y creo que refleja perfectamente la VERDAD sobre la represión en la Guerra Civil, donde ambos bandos cometieron crímenes igual de sangrientos, pero solo fueron castigados los de una parte.

    Con respecto a la diferencia de cifras de muertos por represión entre ambos bandos, siendo mucho más alta la franquista, se debió a que básicamente fue este bando el que avanzaba ocupando nuevos territorios con nuevas víctimas a las que perseguir y ajusticiar. Pero en los casos excepcionales en que los republicanos lograban hacer retroceder al enemigo y se convertían brevemente en ocupantes, les faltaba tiempo para reprimir a saco. Véase el ejemplo de arriba, cuando en Somiedo los republicanos ejecutaron a prisioneros, asesinaron a los heridos y al médico de un hospital y violaron y asesinaron a tres enfermeras de la Cruz Roja (beatificadas en 2021).
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