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Censura comunista

El gran testimonio del gulag que no se quería publicar

Editado en castellano ‘Un mundo aparte’, del periodista polaco Gustaw Herling-Grudzinski

Varios autores analizan por qué la izquierda europea ninguneó este tipo de relatos


Manuel Morales Madrid 9 JUL 2012 - 18:31 CET


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Construcción de una línea de ferrocarril en la región ártica (1947). Es una de las fotos que tomaron presos, rescatadas por el periodista polaco Thomas Kizny para su libro 'Gulag'.


Casi un cuarto de siglo antes de que Alexandr Solzhenitsin descubriera al mundo el horror de los campos de trabajo de la Unión Soviética durante el estalinismo en Archipiélago Gulag (1973), un joven periodista y escritor polaco, Gustaw Herling-Grudzinski (1919-2000), adelantó lo que el sistema comunista había perpetrado contra millones de personas. Herling publicó en Inglaterra en 1951 Un mundo aparte, relato autobiográfico de los casi dos años que sobrevivió en el campo de Arjánguelsk, al norte de Rusia. El libro, editado por fin en castellano por Libros del Asteroide, detalla las largas jornadas de penosas tareas bajo un clima extremo, las violaciones a las mujeres, las heridas que se infligían presos para estar de baja y tener algo más de comida, el hambre atroz, el dolor por la extenuación y las kafkianas detenciones de un sistema dispuesto a lavar al cerebro al que aceptara que estaba equivocado. Un vía crucis que desgrana Herling con sencillez, con un estilo que a veces sorprende por su frialdad, incluso cuando cuenta su estancia en el barracón del mortuorio, adonde se enviaba a los desahuciados.

La explicación a esta manera de narrar tan precisa se debe a que "las muescas de la experiencia que padeció Herling eran secundarias al lado de la reflexión por lo que veía", señala el catedrático de la Universidad de Barcelona Ricardo San Vicente, traductor de autores rusos. "Herling plantea en su libro hasta qué punto el Estado puede destruir a un hombre", dice este profesor. Un régimen que el escritor José María Ridao y el periodista Jorge M. Reverte, conocedores de la literatura sobre los campos de concentración soviéticos, tachan de “monstruosidad”.

La primera edición de Un mundo aparte fue prologada por Bertrand Russell. El filósofo británico dijo que "de los muchos libros" que había leído sobre el sistema penitenciario en la URSS, este era "el más impresionante y el mejor escrito por su extraña fuerza descriptiva". A pesar de las sucesivas traducciones a distintos idiomas, la obra fue ninguneada por la izquierda europea. En Rusia y Polonia, tras varias décadas en el índice de libros prohibidos, vio la luz por fin en 1990. "El conocimiento del gulag se retrasó mucho porque la Unión Soviética fue un país vencedor del nazismo”, dice Ridao, que vivió en la URSS los años previos a su derrumbe. "El tener un enemigo común con las democracias le dio a los soviéticos unas credenciales que no tenían. La URSS había combatido en el buen lado pero no por buenas razones". Para Reverte, "aún no se ha explicado suficientemente lo que ocurrió porque hubo un manto piadoso tras la II Guerra Mundial que llevó a muchos intelectuales a ocultar esas barbaridades, que fueron similares a las de los nazis. Seguramente Stalin mató a más comunistas que Hitler". Para Ridao, esa intelectualidad se comportó como "una ideología sectaria, que aceptó una doble moral para perder toda empatía con el sufrimiento".

Aberración

De las similitudes entre Hitler y Stalin, Ridao explica que “la idea comunista de la URSS encarna la aberración de un ideal igualitario; el nazismo es un ideal de superioridad que condujo a la aberración". Unos caminos en paralelo que, según el profesor San Vicente, ya apuntó el escritor y exministro de Cultura Jorge Semprún, deportado al campo nazi de Buchenwald y expulsado del Partido Comunista de España en 1964.

Otro intelectual, Albert Camus, recomendó de forma reiterada a editores franceses Un mundo aparte, pero siempre le dieron con la puerta en las narices. "Este libro tendría que ser publicado y leído en todo el mundo, tanto por lo que es como por lo que dice”, afirmaba el autor de El extranjero. Hubo que esperar hasta 1985 para que ello sucediera en territorio francés. El propio Semprún explicaba las razones de ese retraso en el prólogo de la edición francesa: "La infiltración de comunistas" en las editoriales.

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El escritor polaco Gustaw Herling-Grudzinski.


Reverte abunda en esta cuestión: “Los comunistas que vivían en Occidente, en sociedades acomodadas, defendían a Stalin porque había que defender la revolución. Sacar a flote lo que había sucedido era traicionar esa revolución, una complicidad que se explica por el antiimperialismo, estar contra los americanos”. El periodista e historiador polaco Adam Michnik escribió que la lectura con solo 15 años del libro de Grudzinski fue un "impacto". "La propaganda comunista se redujo a nada. Comprendí que todos los días, en la escuela, los libros y los periódicos, me mentían".

Herling vivió para ver cómo su obra era despreciada. Él, que había estado desde mediados de 1940 hasta comienzos de 1942 confinado en uno de esos campos, acusado de espía cuando intentaba cruzar la frontera con Lituania. El joven Herling se había enrolado en un grupo de resistencia tras la partición que hicieron Hitler y Stalin de su país en agosto de 1939, días antes de que empezase la Guerra Mundial. Solo cuando los alemanes rompieron el acuerdo e invadieron la URSS en junio de 1941, los polacos como él tuvieron esperanzas de que cambiara su suerte en el gulag. Hasta entonces su miserable existencia pasaba "día tras día, semana tras semana, mes tras mes, sin alegría, sin esperanza, sin vida", escribió el periodista.

Para Reverte, "aún no se ha explicado bien lo que ocurrió en el gulag"

"Era un sistema brutal de represión, salvaje, inhumano", subraya Reverte, autor de obras sobre la Guerra Civil española. "El fin era acabar con cualquier forma de discrepancia pero no se buscaba el exterminio". Había un matiz de perversión: "Querían que sus campos de trabajo fueran productivos". Una idea en la que está de acuerdo San Vicente, un hombre nacido en Moscú porque sus padres fueron enviados por la II República poco antes de la Guerra Civil: "Se convirtió en un sistema perfecto de producción, ¡cuántas grandes infraestructuras se construyeron con presos!". Así, cuando los campos se desmantelan por la llegada al poder de Jruschov, el sucesor de Stalin "descubre que necesita trabajadores e inicia una campaña de llamamiento al patriotismo a los jóvenes". Para Ridao, lo más terrible de aquel periodo fue "la extraordinaria impunidad con la que actuaba el régimen". San Vicente lo califica de "violencia gratuita". "Lo único racional era la estadística, tenían que aparecer tantos enemigos en cada pueblo. Y aparecían".

Cuando Herling es liberado solo tiene 22 años. La invasión nazi de Rusia ha cambiado la dirección del viento. "Polonia pasó de ser un país que debía desaparecer a usar a sus soldados como carne de cañón", destaca Reverte, que recuerda la célebre matanza del bosque de Katjyn, cuando los soviéticos asesinaron en 1940 a unos 15.000 polacos de la élite militar en Smolensk.

No solo los polacos sufrieron la saña del estalinismo. San Vicente, que prepara la traducción de un nuevo volumen de los Relatos de Kolimá, el gigantesco retrato del terror del gulag que escribió Varlam Shalámov, recuerda cómo se castigó "a los que habían caído prisioneros de los alemanes". "Cuando volvieron a casa, los enviaron a Siberia. También fue especialmente cruel el trato a los habitantes de las zonas ocupadas por los nazis".

A pesar de los padecimientos, Herling tuvo el coraje, recién salido del gulag, de alistarse en el Ejército polaco y combatir en Italia contra el fascismo. Se quedó allí tras la guerra y vivió en Nápoles hasta su muerte en 2000.

San Vicente se refiere al conocido axioma de que "el país que no conoce su pasado está condenado a repetirlo" para referirse a la situación actual en Rusia. "Hay un intento de recuperar el bagaje épico de la lucha contra los nazis, a la vez de un intento de olvidar el gulag. Las nuevas generaciones no saben qué paso pero confío en que los escritores les hagan recordar". Será la forma de evitar que resurja ese mundo aparte que sufrió Herling.


Más literatura del horror


'La corte del zar rojo’, de Simon Sebag Montefiore

‘Los que susurran’, de Orlando Figes

‘Relatos de Kolimá’, de Varlam Shalámov

‘Un día en la vida de Ivan Denisovich’, de Alexandr Solzhenitsin

‘Archipiélago Gulag’, de A. Solzhenitsin

‘Nieve roja’, de Sigismund Krzyzanowski

‘Fiel Ruslán’, de Gueorgui Vladímov


EL PAÍS


Herling militó en las juventudes socialistas polacas, luego estuvo en la resistencia hasta que lo detuvo la NKVD cuando la URSS era aliada de los nazis. Tras el ataque alemán a la Unión Soviética fue liberado y combatió en las filas aliadas en Italia. Su libro no solo fue censurado en Europa del Este, sino también en Occidente gracias a la acción de los comunistas.

Como diría Pitu: gracias, comunistas.


Saludos.

Comentarios

  • editado julio 2012
    Enésimo intento de quitarle importancia al tema del hilo tratando torpemente de hacer ver que en realidad las dictaduras comunistas no han tenido nada que ver con el comunismo.

    Pues nada, repito lo de siempre: si eso es verdad, ya se podrían haber dado cuenta los comunistas unas décadas antes. Para mí cuentan los hechos, ponerse a debatir ahora acerca de la pureza ideológica de Stalin viene a ser como hacerlo sobre el sexo de los ángeles.

    Por lo demás, mi homenaje a quienes como Herling denunciaron muy pronto el terror comunista a pesar de la censura y las simpatías que muchos intelectuales progresistas sentían hacia el estalinismo.
  • También es un error intentar culpar a Stalin en exclusiva de las barbaridades del comunismo soviético. Algunas de ellas vienen de las bases que se sentaron durante la época revolucionaria leninista.
  • También es un error intentar culpar a Stalin en exclusiva de las barbaridades del comunismo soviético. Algunas de ellas vienen de las bases que se sentaron durante la época revolucionaria leninista.

    Pues claro.
  • Sí, eso es exactamente lo que he dicho. Muy bien, Jimmy.
  • Desde los primeros tiempos de la revolución hubo purgas. Pero no sólo son esos hechos, son las bases: el instaurar un partido único ya es un mal camino, eso no puede llevar a nada bueno de por sí.
  • "JimmyReid&quot escribió :
    Hombre, te pongo otra historia de otra persona que sufrio la represion estalinista, pero que la vivio desde otro angulo diferente, y me sales destacando tu homenaje a otro personaje que coincide con tu vision.

    Quien fue el principal acusado de los juicos farsa del 36-38, Stern?

    Saludos

    Ah, que los trotskistas fueron perseguidos por Stalin. Muchas gracias, muy interesante, no lo sabíamos.

    Ahora si quieres podemos hablar de la censura que sufrieron por parte de muchos progresistas los primeros que decidieron denunciar el terror soviético. Ah, no, que eso no te interesa, a ti sólo te preocupa dejar a salvo tu ideología.
  • "JimmyReid&quot escribió :
    Es bastante diferente las víctimas que pudo haber de 1919 a 1920 en medio de una revolucion y guerra civil entre bandos armados, que en un periodo de paz contra victimas desarmadas e inocentes. No están las victimas de la revolución americana y su guerra civil más o menos "justificadas" para cualquier historidor sin prejuicios?
    El terror "Yezhov" tiene una anturaleza muy diferente a lo anterior.
    kautsky, desde la izquierda, ya fue capaz de ver los desmadres de Lenin, no tuvo que esperar a ver los de Stalin.
  • "JimmyReid&quot escribió :
    ?????

    ¿Qué te parece que durante más de tres décadas no se pudiera publicar el libro de Herling en Francia?
  • ¿Qué te parece que durante más de tres décadas no se pudiera publicar el libro de Herling en Francia?

    http://www.youtube.com/watch?v=IbOHfoX7_a0#
  • Este artículo lo escribió Beatriz de Moura, cofundadora de la editorial Tusquets y comunista en su día, tras la caída del muro de Berlín:
    "Proletarios del mundo, ¡perdonadnos!"

    Beatriz de Moura 1 DIC 1989

    Asistimos, estupefactos, emocionados, a una revolución auténtica, de las que surgen imprevista, y espontáneamente de abajo arriba, de la voluntad irrefrenable de la gente de transgredir el miedo. En la ideología de granito y el telón de acero aparecieron las primeras grietas cuando sobre ellos empezaron a inscribirse dos palabras rusas hasta entonces desconocidas (me temo que también allá) que hoy, aquí, tan sólo dos años después, ya dan nombre a discotecas y grupos rockeros. Nadie jamás sospechó que esas grietas tardarían tan poco en convertirse en rajas siempre más permeables, en aberturas siempre más extensas y ahora, en Berlín, en el derrumbe definitivo de esa escalofriante muralla de la intransigencia, representación viva de todo lo que ahora, por fin, está disolviéndose sin disparos, sin sangre, sin gestas heroicas, sin líderes, sin otra consigna que la de vivir y dejar vivir, entre risas y abrazos, como siempre soñamos que fuera una auténtica revolución. Precisamente en el 72º aniversario de aquella otra revolución, la de octubre de 1917 en Rusia, ésa sí sangrienta, plagada de héroes, banderas y consignas, de la que durante tanto tiempo tantos creímos con mayor o menor devoción que emanaría la salvación de la humanidad entera gracias a su proletarización, militarización y burocratización sistemáticas, precisamente en esa fecha, decía, cuando con algunas concesiones todavía se exhibía ante el mausoleo de Lenin -Oportuna y temporalmente (¿?) cerrado "por obras"- el apabullante espectáculo del poder absoluto, una manifestación paralela autorizada, ésta sí popular, avanzaba apaciblemente por otras calles de la ciudad. Un joven moscovita, que apareció fotografiado en la primera página de este periódico, enarbolaba una de las pancartas más conmovedoras de cuantas he tenido ocasión de ver y leer en estos últimos emocionantes meses en la Prensa: "Proletarios de todo el mundo, iperdonadnos!".

    ¿Cómo?, pensé, ¿por qué y de qué se excusarán ellos? Aquel joven había crecido en la sociedad del terror que tanto recuerda la descrita por Orwell en su novela 1984. No ha conocido otra cosa. A él, y a todos los rusos como él, se los había tragado, antes ya de nacer, la masa informe a la que los tenía destinados desde el Irilclo el profeta Lenin y que, una vez bien aprendida la lección del maestro, tan bien supo domar Stalin y los que le siguieron. Tú no tienes por qué excusarte, hijo, pensé.

    Digámoslo de una vez: ¡los que debemos pedir perdón, si perdón hay que pedir, somos nosotros, los de aquí, de este lado, comunistas, socialistas, intelectuales, marxistas o marxianos creyentes, indecisos o indiferentes, compañeros de viajes, aristócratas y burgueses y nuevos ricos de izquierdas, irónicos y cínicos y distanciados progres, tontos útiles, populistas, obreros aleccionados, empresarios vergonzantes y otros esquizofrénicos de la Europa de la democracia! ¡Nosotros hemos tranquilizado todos estos años, a costa de vuestro pellejo, la mala conciencia de las pequeñas traiciones a nosotros mismos, de nuestras crecientes contradicciones y de nuestras miserias cotidianas! ¡Nosotros sí disponíamos de los medios para conocer las atrocidades del exterminio sistemático de millones de personas (¡porque son millones!) en vuestros gulags, en vuestros campos de rehabilitación por el trabajo, en vuestros hospitales psiquiátricos, en los calabozos del KGB, en la guerra de Afganistán! ¡Nosotros nos negamos deliberada y reiteradamente a ignorarlo todo en nombre de lo que para nosotros no era sino una abstracción, una idea que hacía más líricas nuestras átonas vidas o más encendidos nuestros discursos, pero que para vosotros era un intolerable infierno! ¡Nosotros, en la penumbra de nuestra ceguera voluntaria, nos hemos resistido a detectar los síntomas, no obstante siempre más escandalosos, de la corrosión de ese sistema que durante 72 años cebó al ejército más armado del mundo mientras extenuaba siempre más la economía civil, que encumbró a una burocracia siempre más privilegiada y corrupta mientras la población hacía colas interminables para comprar las sobras! Desde nuestros pasados fascismos europeos, ¡nosotros, si alguna duda tuvimos entonces, no creímos oportuno -o lo que es peor, no nos atrevimos a ello por temor al juego sucio de la difamación- denunciar a vuestros verdugos a la par que a los nuestros, porque caímos como simples en la trampa letal de creer que hay totalitarismos buenos, convenientes, y otros malos, condenables; bombas, armas y centrales nucleares buenas, útiles, y otras malas, destructivas! ¡Nosotros apoyamos manifiesta o implícitamente con nuestra pasividad, entre otras muchas barbaridades, el aplastamiento por los tanques soviéticos de los consejos obreros independientes de Hungría en 1956, la invasión de Checoslovaquia en 1968 y la matanza de la plaza de Tiananmen en 1989! ¡Nosotros, defensores aquí de la libertad de expresión, aceptamos sin chistar que allá vuestros ideólogos reinventaran la historia, mutilaran la creación artística, borraran literalmente del mapa naciones, lenguas, culturas! ¡Nosotros, que denunciamos a gritos a los Pinochet y otros indeseables de su especie, nos inhibimos aún hoy ante la desinformación sistemática acerca de los totalitarismos y terrorismos marxistas-leninistas de Asia, África y América Latina, acerca de tiranos como Fidel Castro, de cuya última gran farsa -el juicio por narcotráfico contra sus más cercanos colaboradores- tragamos en disciplinado silencio el intento de hacernos creer que el dictador lo ignora todo! ¡Nosotros, que podemos expresarnos, todavía ocultamos, manipulamos y, sobre todo, olvidamos!

    ¡Perdonadnos, pues, vosotros, hijos, nietos y bisnietos de la Revolución de Octubre de 1917! ¡Perdonad a quien, como George Marcháis, secretario general del Partido Comunista Francés, en esa nueva estrategia trapera de los comunistas europeos que consiste en intentar que la gente confunda socialismo con comunismo, nos entrega en este mismo periódico, el 17 de noviembre de 1989, perlas como la que sigue: "El socialismo y el comunismo no desaparecerán. La crisis del capitalismo es una crisis de sistema. La del socialismo [léase comunismo], no". ¡Perdonad a quien, como el señor Julio Anguita, el 12 de noviembre de 1989, también en este periódico, opina aún que "el problema de los partidos comunistas del Este es que son ideológicamente débiles", mientras procura barrer la hoz y el martillo de su partido debajo de la alfombra de sus 18 escaños. Perdonadle, porque seguramente no sabe lo que dice cuando añade: "Esos pueblos van a conocer otro tipo de economía, van a poder ir a El Corte Inglés, pero también saber lo que es vivir en Orcasitas y el Bronx", queriendo olvidar -y queriendo que olvidemosque, puestos a vivir en la indigencia, ya sea ésta de allá o de acá, siempre será preferible la que al menos otorga el derecho al pataleo y alguna, aunque remota, posibilidad de alterar esa situación. No lo digo yo, lo van diciendo los miles y miles de ciudadanos de la hasta ahora otra Europa y en especial los de la RDA, que en estos últimos meses han ido abandonando su país, por más señas el más rico de los que pertenecen al sistema económico comunista.

    Y ¡perdonadnos por nuestro desconcierto actual! Pero en nuestro descargo tened en cuenta que toda revolución de verdad pilla al mundo desprevenido, apoltronado en una situación conocida y estable, donde las reglas del juego están perfectamente controladas. No sólo va a cambiar ya irremediablemente el paisaje político, económico y social de Europa, sino el geográfico. Será apasionante asistir en los próximos meses y años a la reestructuración ahora forzosa de esa vieja Europa, con todos sus achaques, por la que muchos seguimos apostando, ahora más que nunca, porque difícilmente una salida viable para todos podrá darse a sus espaldas. La evolución de los acontecimientos se anuncia imprevisible, rápida, irresistible. Vuelvo a leer con avidez los periódicos, no me pierdo un telediario, y aun así siento que me falta la suficiente información, probablemente porque ésta irá durante un tiempo ligeramente atrasada con respecto a los acontecimientos.

    Entretanto fallece Pasionaria, nonagenaria, legendaria y admirada luchadora antifranquista, pero también venerado mito del estalinismo hispánico del que jamás se desmarcó, aunque, ya muy anciana, decidiera pactar un prudente silencio con el eurocomunismo de la reconciliación nacional y un férreo y consecuente hermetismo con quienes, aun asegurando sobre su cuerpo presente que el partido que ella presidía no desaparecerá, se están apresurando a escamotearle siglas y símbolos, a ver si cuela.
  • Asistimos, estupefactos, emocionados, a una revolución auténtica, de las que surgen imprevista, y espontáneamente de abajo arriba, de la voluntad irrefrenable de la gente de transgredir el miedo.

    Para nada, lo organizó todo la CIA  :chis:


    Creo que lo leí en su día, pero es muy buen artículo, muy esclarecedor. Me lo guardo para futuros hilos.

    Lo más alucinante es que hoy, año 2012, todavía quedan ciegos voluntarios de ésos que habla el artículo.
  • editado julio 2012
    Un caso mas que explicito es el de Andre Gide, intelectual de renombre, escritor consagrado, y de izquierdas sin carnet, viaja a la URSS en el 37 para el funeral de Gorki, y ve lo que pasaba, regresa, escribe Retour de l'U.R.S.S, y pasa a ser un apestado del mundo cultural y politico.

    Antes del viaje
       My faith in communism is like my faith in religion: it is a promise of salvation for mankind. If I have to lay my life down that it may succeed, I would do so without hesitation
       —André Gide, The God That Failed

    Despues del viaje
       It is impermissible under any circumstances for morals to sink as low as communism has done. No one can begin to imagine the tragedy of humanity, of morality, of religion and of freedoms in the land of communism, where man has been debased beyond belief
       —André Gide, quoted in Culture, Civilization, and Humanity

    Las dictaduras comunistas han sido lo peor de la humanidad, excluyendo la nazi, pero es un error, imHo, confundir dictaduras comunistas con comunistas, los personajes citados por Jimmy son igual de victimas como personas y su ideologia no los convierte en culpables, quizas en otras circunstancias lo hubiesen sido, quizas no, el rechazo que debemos tener es a los sistemas totalitarios y las personas que los hicieron funcionar y dirigir, no a los que se creyeron la propaganda, o la esperanza de un mundo mejor para todos.

    Un saludo

    Mas en el The God that failed, muy acertado el paralelismo God/Comunismo, imo
  • editado julio 2012
    "Vlish&quot escribió :
    Las dictaduras comunistas han sido lo peor de la humanidad, excluyendo la nazi, pero es un error, imHo, confundir dictaduras comunistas con comunistas, los personajes citados por Jimmy son igual de victimas como personas

    A veces pareces nuevo.

    El pesonaje del que habla Jimmy por supuesto que es una víctima, pero a Jimmy le interesa porque era totskista y así puede colarnos su rollo propagandístico de todos los hilos. Jimmy es la versión trotskista de Pielroja, con la diferencia de que uno es aficionado a poner fotitos con banderas de su partido y el otro tochos y más tochos.

    Eso sí, del tema del hilo ni palabra. Le pregunto a Jimmy:

    ¿Qué te parece que durante más de tres décadas no se pudiera publicar el libro de Herling en Francia?

    Respuesta de Jimmy:

    http://www.youtube.com/watch?v=IbOHfoX7_a0#
    y su ideologia no los convierte en culpables, quizas en otras circunstancias lo hubiesen sido, quizas no, el rechazo que debemos tener es a los sistemas totalitarios y las personas que los hicieron funcionar y dirigir, no a los que se creyeron la propaganda, o la esperanza de un mundo mejor para todos.

    Un saludo

    Las víctimas no suelen tener culpa de nada (bueno, depende: Yagoda y Yezhov también fueron víctimas del estalinismo, y en fin...  :ilu: ), pero los intelectuales occidentales que defendieron a capa y espada a la URSS no es que se creyeran la propaganda, es que ellos mismos fueron los creadores de buena parte de esa propaganda. Y ya lo creo que son culpables, para empezar de que se censurase o insultase a víctimas del estalinismo que simplemente contaban y denunciaban lo que habían sufrido, como Herling o, más tarde, Solzhenitsyn. O antes a Gide, como tú bien has dicho, de quien se burló Pablo Neruda sólo porque había contado lo que había visto en la Unión Soviética.

    El artículo que ha puesto Diver lo explica muy bien, pero no ha habido todavía una autocrítica clara por parte de la izquierda europea occidental por la complicidad que mantuvo tantas veces y durante tanto tiempo con las dictaduras comunistas. Céline, Riefenstahl, Ezra Pound y otros han sido unos apestados, y lo veo lógico, pero en cambio a Neruda o Alberti no se les tienen en cuenta para nada sus apoyos explicitos a Stalin. El hoy tan valorado Julio Anguita sigue defendiendo a Fidel Castro a capa y espada, y sus admiradores no parecen ver ningún problema en ello.

    E insisto en que el nazismo ha sido tan malo como el estalinismo, no veo por qué cuesta tanto entenderlo. Que se lo dijeran a Margarete Buber-Neumann, que padeció ambos y después se dedicó a defender que no había prácticamente diferencias entre ellos.
  • El pesonaje del que habla Jimmy por supuesto que es una víctima, pero a Jimmy le interesa porque era totskista y así puede colarnos su rollo propagandístico de todos los hilos. Jimmy es la versión trotskista de Pielroja, con la diferencia de que uno es aficionado a poner fotitos con banderas de su partido y el otro tochos y más tochos.

    No jodas ¡¡¡ , nunca sospeche que tuviera simpatia por los troskos  :ohmy:

    Joder, Pedro, puedo ser tonto, pero no tonto de los cojones, me gusta la expresion  :chis:, claro que lo hace porque es troskista y quiere resaltar el caracter de victimas de los troskos por parte de Stalin, pero es que SI fueron victimas, y ademas participaron en primera linea en la construccion del regimen totalitario sovietico, es mas complicado pero es mas real.  ;)
    pero los intelectuales occidentales que defendieron a capa y espada a la URSS no es que se creyeran la propaganda, es que ellos mismos fueron los creadores de buena parte de esa propaganda.

    Cierto, pero ademas de mandarles una colleja historica retroactiva  :D, queda una pregunta que es fundamental, al menos para mi, ¿porque coño lo hicieron?, sin duda hubo algunos que lo hicieron por un sobre de la embajada sovietica, por disfrutar de las ventajas de estar dentro de un grupo hegemonico en la cultura occidental, sobre todo europea, el caso de Camus vs Sartre es demoledor, pero imHo esta respuesta sola se queda coja y resulta falsa, la gran mayoria de comunistas lo eran porque creian en el comunismo, creian que era la salvacion de la Humanidad, creian en su victoria a pesar de todo, y si ese todo incluia gulags o stalines, se aceptaba como mal menor, como desvios y errores a coregir pero que no alteraba la fe en el comunismo.

    Porque de eso va el comunismo, de fe, de creencia en el paraiso futuro, de aceptar sacrificios propios y ajenos por el eden prometido, no see yo quien critique el anticomunismo  :D, pero no sere yo quien defienda que eran comunistas por maldad, interes o ignorancia, dejemos excepciones aparte.

    La lenta pero inexorable decadencia del comunismo, sobre todo en Occidente, no depende tanto de la mayor o menor censura de los intelectuales comunistas sobre la realidad sovietica, a pesar que existio, porque siempre hubo una propaganda/informacion sobre la realidad tragica de la URSS, como de cual era la realidad de la gente en Occidente, y no solo aqui, cuando se desmorona la URSS nadie con dos dedos de frente sigue defendiendola como ejemplo, obviemos a los pielesrojas :chis:, la mayoria porque ve que no se vive tan mal en Occidente, y los necesitados de utopias epicas se buscan alternativas mas o menos heterodoxas.

    Julio Anguita podia defender el modelo sovietico en los años 90, ¿y? seguia siendo el lider de una coalicion minoritaria que desde luego no recibia sus apoyos por su defensa del modelo sovietico, seguramente hoy recibiria mas apoyo y en parte mas por su defensa del modelo sovietico, ¿culpable? los que defendemos el modelo occidental que HOY da unos resultados no muy brillantes precisamente...  :frown:

    El tema es interesante, porque hubo mucha hipocresia, yo siempre señalo a Picaso, Premio Stalin, militante del PCF, que jamas dijo nada sobre la prohibicion legal del arte cubista, entre otros, en la URSS, porque hubo mucha joputez, el boicot a intelectuales y escritores de primera fila solamente por no ser comunistas, o por ser anticomunistas, como Camus o Koestler, fue de juzgado de guardia, porque hubo mucha incoherencia, gente como Cortazar o Visconti (con matices), viviendo una vida de lujo, jazz, drogas, sexo/amor libre, cultura abierta, pero siempre dispuestos a defender el modelo gris, triste y jerarquizado del hombre sovietico.

    Un saludo 
  • editado julio 2012
    "Vlish&quot escribió :
    No jodas ¡¡¡ , nunca sospeche que tuviera simpatia por los troskos  :ohmy:

    Joder, Pedro, puedo ser tonto, pero no tonto de los cojones, me gusta la expresion  :chis:, claro que lo hace porque es troskista y quiere resaltar el caracter de victimas de los troskos por parte de Stalin, pero es que SI fueron victimas, y ademas participaron en primera linea en la construccion del regimen totalitario sovietico, es mas complicado pero es mas real.  ;)

    No creo que seas tonto ni de los cojones, pero no lo entiendes  :chis:

    Ya paso de hablar del Jimmy este (que sí es un poco tonto), pero lo que quiere no es resaltar el papel de víctimas de los trotskistas, lo que quiere es hablar única y exclusivamente del puto trotskismo, como hace en todos los hilos, y aprovechar así para insistir en que el comunismo no tiene nadanadanada que ver con los crímenes del comunismo. Porque el auténtico comunismo es el trotskismo. O sea, desviar el tema hacia sus putas pajas mentales, que de las víctimas de Stalin hubo muchos grupos, pero la verdad, ponerse aquí a hablar de los alemanes del Volga o los tártaros de Crimea como que se saldría un poco del tema.
    Cierto, pero ademas de mandarles una colleja historica retroactiva  :D, queda una pregunta que es fundamental, al menos para mi, ¿porque coño lo hicieron?, sin duda hubo algunos que lo hicieron por un sobre de la embajada sovietica, por disfrutar de las ventajas de estar dentro de un grupo hegemonico en la cultura occidental, sobre todo europea, el caso de Camus vs Sartre es demoledor, pero imHo esta respuesta sola se queda coja y resulta falsa, la gran mayoria de comunistas lo eran porque creian en el comunismo, creian que era la salvacion de la Humanidad, creian en su victoria a pesar de todo, y si ese todo incluia gulags o stalines, se aceptaba como mal menor, como desvios y errores a coregir pero que no alteraba la fe en el comunismo.

    Porque de eso va el comunismo, de fe, de creencia en el paraiso futuro, de aceptar sacrificios propios y ajenos por el eden prometido, no see yo quien critique el anticomunismo  :D, pero no sere yo quien defienda que eran comunistas por maldad, interes o ignorancia, dejemos excepciones aparte.

    Y yo opino lo mismo. El problema aparece cuando ese rasero no se aplica a los intelectuales que simpatizaron con el fascismo o el nazismo (que fueron unos cuantos también). Tenemos entonces a unos malvados apestados por un lado, y a unos idealistas crédulos por otro. Y eso no vale. O follamos todos, etecé, etecé.
    Para mí entonces las intenciones no cuentan mucho, cuentan los hechos, y quienes hacen todo lo que pueden por apoyar a una dictadura sangrienta, con sus campos de concentración, sus millones de víctimas, etecé, etecé, siendo conscientes de lo que están defendiendo, son unos putos cabrones de mierda, sin más, aunque actuaran convencidísimos de estar salvando a la humanidad.
    El tema es interesante, porque hubo mucha hipocresia, yo siempre señalo a Picaso, Premio Stalin, militante del PCF, que jamas dijo nada sobre la prohibicion legal del arte cubista, entre otros, en la URSS, porque hubo mucha joputez, el boicot a intelectuales y escritores de primera fila solamente por no ser comunistas, o por ser anticomunistas, como Camus o Koestler, fue de juzgado de guardia, porque hubo mucha incoherencia, gente como Cortazar o Visconti (con matices), viviendo una vida de lujo, jazz, drogas, sexo/amor libre, cultura abierta, pero siempre dispuestos a defender el modelo gris, triste y jerarquizado del hombre sovietico.

    Un saludo  

    Pues eso  :)
  • Cierto, pero ademas de mandarles una colleja historica retroactiva  , queda una pregunta que es fundamental, al menos para mi, ¿porque coño lo hicieron?, sin duda hubo algunos que lo hicieron por un sobre de la embajada sovietica, por disfrutar de las ventajas de estar dentro de un grupo hegemonico en la cultura occidental, sobre todo europea, el caso de Camus vs Sartre es demoledor, pero imHo esta respuesta sola se queda coja y resulta falsa, la gran mayoria de comunistas lo eran porque creian en el comunismo, creian que era la salvacion de la Humanidad, creian en su victoria a pesar de todo, y si ese todo incluia gulags o stalines, se aceptaba como mal menor, como desvios y errores a coregir pero que no alteraba la fe en el comunismo.

    Ya, lo que pasa es que en realidad ahí está el problema. Creían en ello. Y sabían lo que pasaba. Y aún así creían en ello y lo silenciaban para los demás en la medida en que podían. Pero el problema es ése, que creían en ello sabiendo los crímenes que se estaban cometiendo. Anteponían la muy remota hipótesis de una salvación futura (joder, menos mal que eran intelectuales) a la certeza del sufrimiento actual de millones de personas. Como bien dices, había una opción. Se podía elegir ser Camus y se podía elegir ser Sartre. Si no hubiera habido un Camus tal vez podríamos pensar que no había opción. Pero la había.

    Y todo eso para los que como dices, "creían en ello". No hace falta hablar de los que simplemente querían pertenecer a un determinado establishment.
  • "JimmyReid&quot escribió :
    Esto no lo habia leído. No crees que te estás pasando un poco con los insultos en todos los hilos?

    Es tan valido para mí exponer mi punto de vista desde el trotskismo como lo haces tu desde el anticomunismo. No te parece?

    Saludos


    Claro, hombre. Y si para ti es válido tacharme de nazi en otro hilo, para mí lo es decirte que eres más corto que la picha de un gorrión, porque además es verdad: no pillas una. Y ya sabes, donde las dan las toman.
  • "JimmyReid&quot escribió :
    Mira, chico no te he llamado nazi. He dicho que luego te ofenderías si te llaman nazi al responder que el esvastica del fascismo fue una liberacion contra el comunismo.

    :jpshakehead:
  • "Diver&quot escribió :
    Ya, lo que pasa es que en realidad ahí está el problema. Creían en ello. Y sabían lo que pasaba. Y aún así creían en ello y lo silenciaban para los demás en la medida en que podían. Pero el problema es ése, que creían en ello sabiendo los crímenes que se estaban cometiendo. Anteponían la muy remota hipótesis de una salvación futura (joder, menos mal que eran intelectuales) a la certeza del sufrimiento actual de millones de personas. Como bien dices, había una opción. Se podía elegir ser Camus y se podía elegir ser Sartre. Si no hubiera habido un Camus tal vez podríamos pensar que no había opción. Pero la había.

    Y todo eso para los que como dices, "creían en ello". No hace falta hablar de los que simplemente querían pertenecer a un determinado establishment.

    Y por eso hoy Camus es universalmente reconocido y Sastre esta en el basurero como intelectual, porque al final la verdad se impone.

    Lo unico que añado, porque obviamente comparto el fondo de Afri o el tuyo, es que no es pecado intentar contextualizar las personas y las cosas, y que nos podemos y debemos permitir el fairplay de reconocer otros crimenes, honestamente yo creo que en España los comunistas son los ultimos de la lista de pedir perdon por sus crimenes de apoyo stalinista cuando hemos soportado una dictadura de 40 años de caracter derechista y nadie ha perdido perdon.

    Un saludo
  • "Vlish&quot escribió :
    Y por eso hoy Camus es universalmente reconocido y Sastre esta en el basurero como intelectual, porque al final la verdad se impone.

    Lo unico que añado, porque obviamente comparto el fondo de Afri o el tuyo, es que no es pecado intentar contextualizar las personas y las cosas, y que nos podemos y debemos permitir el fairplay de reconocer otros crimenes, honestamente yo creo que en España los comunistas son los ultimos de la lista de pedir perdon por sus crimenes de apoyo stalinista cuando hemos soportado una dictadura de 40 años de caracter derechista y nadie ha perdido perdon.

    Un saludo

    El caso de España es aparte. En realidad la culpa de todo esto que hablamos es de los intelectuales franceses. Tras la Segunda Guerra Mundial, con Alemania destrozada y dividida, Italia recuperándose, los británicos a lo suyo -como siempre- y España aislada por la dictadura franquista, la cultura francesa fue hegemónica durante algún tiempo en Europa Occidental. Los intelectuales franceses tuvieron entonces mucha influencia y, por desgracia, mayoritariamente simpatizaban con el comunismo y la URSS. Las gilipolleces que llegaron a decir y escribir algunos como Sartre (que tampoco veo yo que esté tan en el basurero, como dices) sobre la Unión Sovietica son increíbles. Como dice Diver, menos mal que era intelectuales.

    Recordemos que a Robert Brasillach se le ejecutó por hacer exactamente lo mismo, pero en relación a los nazis. Su delito fue escribir. Muchas hijoputeces, sí, pero escribir.
  • Subo este hilo por no abrir otro.

    En noviembre del año pasado, en el programa SER Historia, la historiadora Luiza Iordache Cârstea explicaba perfectamente en diez minutitos el horror del Gulag:

    http://www.ivoox.com/luiza-iordache-republicanos-espanoles-gulag-audios-mp3_rf_1593198_1.html
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